Mostrando entradas con la etiqueta Terrorismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Terrorismo. Mostrar todas las entradas

viernes, 7 de diciembre de 2007

Divididos

Así es como estamos. Ayer hubo una concentración frente al Ayuntamiento de Sevilla en memoria del último Guardia Civil asesinado por los terroristas. Concentración a la que, por cierto, no asistió el Gobierno local. Pero ese no es el tema. Leo que hubo cruce de palabras y amagos de enfrentamiento entre ciudadanos:

Sin embargo, el acto tuvo como protagonista una discusión verbal a raíz de que una persona que portaba un cartel en el que rezaba «la lentitud judicial y la traición del Gobierno han propiciado el último asesinato de ETA», quien, terminada la concentración, afirmaba que «los socialistas no han estado ahí para defender al pueblo. Son políticos funcionarios, no de la función pública». Al término de los minutos de silencio se oyeron gritos de «viva España, viva la Guardia Civil y fuera Zapatero», a lo que algunos manifestantes comenzaron a increpar que «cuando gobernaba el PP había muchas más muertes», a los que otros contestaban a «esta situación se ha llegado por la negociación de Zapatero con la banda terrorista». Por suerte, todo se disipó en unos minutos.

La gente reacciona así, a fin de cuentas la política muchas veces se reduce a un simple partido de fútbol, cada cual apoya a los suyos con un forofismo furbolero intenso. Pensando sobre el tema se termina llegando al argumento recurrente, que termina en las llamadas élites políticas. ¿Y qué han hecho estas élites políticas, en especial la que ahora gobierna? Pues dividir. Y, lo más grave, a propósito, porque sabían que esto llegaría, supongo yo que los comportamientos de las masas están muy bien estudiados.

miércoles, 5 de diciembre de 2007

Tanto para tan poco

Insustancial. Con esta palabra se puede definir la concentración de ayer. Mucho se había hablado sobre el tema para que al final este acabara como acabó. Si se pudiera cuantificar la nada, lo de ayer estaría sólo un puesto por encima de Zapatero y todo su Gobierno, que constituyen el límite de la nada conocida.

Lo del Presidente y sus socios me da igual, allá ellos con sus cosas y allá sus votantes con las suyas, pero lo de Rajoy y el PP rozó ayer el ridículo. Que sigan picando el anzuelo…

La concentración de ayer

Les dejo con mi artículo de ayer en docedoce:

Cuando te engañan una vez, es culpa del que te engaña; si lo hacen una segunda vez es tu culpa, y a partir de la tercera, es que eres imbécil y te mereces que te sigan engañando el resto de tu vida. Basándome en esta idea he estado pensando desde el pasado sábado sobre la manifestación de hoy. Reconozco que no es fácil tomar una decisión al respecto, pero, de estar hoy en Madrid, creo que yo no iría a la manifestación.

Por supuesto que es necesaria la unidad frente a los terroristas, pero este cuento nos lo ha estado vendiendo el Gobierno durante los tres pasados años, y especialmente tras el atentado del Aeropuerto de Barajas. ¿Recuerdan ustedes todo lo que se dijo? ¿Recuerdan ustedes todo lo que pasó después, hasta la semana pasada? En esas condiciones y con esos antecedentes no se puede hacer nada.

Pero eso tiene solución, más hechos y menos palabras. Que aparezca el Presidente diciendo que propondrá inmediatamente la revocación del famoso permiso del Congreso para negociar, que dará órdenes de aplicar todos los mecanismos legales ya existentes contra los terroristas y que se reunirá con los líderes del PP para reestablecer el conocido Pacto de Estado. Pero que lo haga. Entonces, tendrá todo mi apoyo y no recibirá ningún reproche por mi parte. Pero hasta ese momento, esto es una trola más, y más aún cuando dice que él no irá a la manifestación “porque no coge pancartas

viernes, 14 de septiembre de 2007

La gran duda

Llevaba yo bastante tiempo pensando en escribir este artículo, y es que hay una gran pregunta y confusión que me ronda por la cabeza. Verán, como seguramente sabrán durante los pasados tres años tanto desde el Gobierno de España como desde la mayoría de los medios de comunicación se nos ha intentado vender la idea de que los etarras eran buenos. Todo fuera por el bien del proceso. ¿Y ahora? ¿Qué se supone que debemos pensar ahora? ¿Son buenos o malos? La verdad es que yo estoy hecho un lío.

Es probable que conozcan la respuesta, y es que esta es bien sencilla. No debemos pensar nada, serán buenos o malos dependiendo de lo que interese en cada momento y, además, no tendrán nigún reparo en insistir que ellos siempre han defendido esa postura. No alberguen la menor duda de que el señor Presidente aparecerá descrito como un gran luchador contra el terrorismo que siempre mantuvo firme su postura beligerante contra él, si es eso lo que conviene en ese momento. Otra cuestión es que se pueda afirmar que estos tienen un rostro de dureza diamantina. Pero esto no sería nada nuevo...

viernes, 24 de agosto de 2007

El cinismo

Hoy es un día en el que el cinismo invadirá gran parte de España. Pero tranquilos, eso se pasa rápido. Mañana o pasado se volverá a la normalidad y una parte de nuestra sociedad seguirá a sus cosas como si nada hubiera sucedido, esperando instrucciones o bien pasando del tema, aunque a la hora de la verdad sigan en el redil.

martes, 1 de mayo de 2007

And the Oscar goes to...

No sé yo por qué el cine español, pese a las leyes de ayudas devolvedoras de favores del Ministerio de Cultura, está de capa caída. Tenemos en la actualidad española una gran cantera de actores de indudable capacidad interpretativa y calidad indiscutible. Yo puedo llegar a comprender que un político a veces tenga que decir ciertas mentirijillas, por diplomacia, por no crear alarma o bien porque va en su ser, pero lo que se está produciendo en estos momentos supone una cota insuperable, que por otro lado se terminará sobrepasando, no les quede la menor duda. No es que estos tíos tengan la cara de cemento armado, de platino iridiado o de diamante, que también, pero hay que tener una conciencia aproximadamente inexistente o nula para decir estas cosas y quedarse tan pancho. Ahí van las nominaciones que he podido encontrar en los apenas 2 días que llevo en España, casi todas relacionadas con el mismo tema:



Diego López Garrido, portavoz del partido gobernante, por Los paseos de un preso



José Blanco, bachiller y number 3 del partido gobernante, por Con las manos en la isla



Baltasar Garzón, juez y número dos por Madrid en 1993 en las listas del actual partido gobernante, por No lo veo ni con lupa



Cáaaaaaaandido Conde-Pumpido, Fiscal General del Estado, por Atrapado en el tiempo

Cáaaaaaaandido Conde-Pumpido, Fiscal General del Estado, por Después del verano



Alfredo Sánchez, Monteserrín y actual alcalde de Sevilla, por El metro (ya escribiré sobre esto)



El resto del Gobierno, por Sin noticias, ausentes (por no haber no hay ni enlace)



Pues eso, empiecen a votar.

sábado, 30 de diciembre de 2006

Atentado en Madrid (IV): el discurso del Presidente, más de lo mismo


Y poco después de las 6 de la tarde, el Presidente del Gobierno comparecía ante los medios de comunicación. La Vicepresidenta, el Ministro del Interior y el Secretario de Estado de Comunicación ocupaban la primera fila de asientos de la sala.


Sin su vacua sonrisa, el Presidente pierde mucho. Es incapaz de hacer frente a situaciones tensas. En cierta medida es normal, es algo humano, pero un Presidente no se puede permitir eso. Cuando no sonríe, es otro. Se le notaban las ojeras, presentaba un gesto serio, parecía hasta enfadado. ¿Hasta qué punto no ha sido parte de la gran obra teatral? ¿Se lo imaginan ustedes informando oficialmente ante los medios de comunicación prácticamente cada dos horas, estilo Acebes en el infausto marzo de 2004? Yo, sinceramente, no.

El Presidente es una imitación de sí mismo. Misma cadencia de voz, mismas pausas, misma esdrujulización de las palabras, mismos gestos, y lo más importante, mismo vacío de ideas. El Presidente afirma que suspenderá el diálogo y califica el atentado como gravísimo. Es lo menos que podía hacer, pero deja la puerta abierta. No dice claramente que el mal llamado proceso ha llegado a su fin irreversiblemente. Hasta tres veces le han preguntado los periodistas de la sala sobre esa cuestión. Hasta tres veces no ha respondido nada. Un informador con acento suramericano le ha pedido, en un ejemplo de genialidad por su parte, que explicara la semántica de sus palabras, es decir, que qué quería decir, si sí o si no, y que no divagara más, que su discurso y palabras no significaban absultamente nada, o bien significaban cualquier cosa. Otra informadora, disculpándose por la repetición de la pregunta, ya que no estaba para nada clara la respuesta, le ha preguntado de nuevo de una manera inequívoca sobre si el "fin del diálogo" significa "fin definitivo del proceso". El Presidente volvió a responder lo mismo, entre circunloquios y perífrasis.

Yo creo que lo ha dejado claro, pero, en su tónica habitual, hace parecer que no se sabe exactamente lo que piensa, es decir, no va de frente y asumiendo lo que dice. Es su estilo. Yo creo que ha quedado claro que no, que ahora pararán, pero que volverán, cuando se vuelvan a dar las circunstancias adecuadas de voluntad inequívoca de abandono de la violencia, la cual es otra frase de indudable características vacuas zapateriles. Esto nos lleva a un bucle infinito. Sería muy fácil para mí preguntar ahora que cuál es el límite que el señor Presidente considera que los terroristas no deben sobrepasar en el famoso proceso.

Y es que todo eso me lleva a pensar que lo que tiene el señor Presidente no es un ansia infinita de paz, sino un ansia infinita de poder. Y nada logrará pararlo. No hay límite.

Como vengo diciendo en el día de hoy, uno ya no sabe hasta qué punto esto es real o es una burda, a la vez que infame, farsa, una burda representación donde cada cual sabe lo que tiene que hacer y cómo actuar. Pero lo grave no es eso, grave ha sido el atentado, pero lo que es gravísimo es que es este individuo el que está al frente de un país en unas circustancias como las actuales. ¿Es él el que tiene que luchar ahora contra el terrorismo? No me lo creo...

Y finalizo esta serie de artículos sobre el atentado. Y termino como empecé. Lo primero, las víctimas. Casi 15 horas han pasado desde la explosión y no hay noticias de los dos desaparecidos. No hay derecho. No hay derecho a destrozar de esa manera a dos familias. No hay derecho que vayas a un aeropuerto a recoger a alguien querido, y más en estas fechas, y que pase esto. No hay derecho. Mi más profundo apoyo para las víctimas. Para todas.

Atentado en Madrid (III): las reacciones, la hipocresía

Casi todos lo condenan, pero es una escena más de la farsa. De no haber vivido todos estos meses uno llegaría a creer lo que ve, pero en el día de hoy se ha llegado al culmen de la hipocresía. Sonaría a chiste si no fuera por las víctimas. Es imposible tomar en serio todo lo que se ha dicho, porque parece que no ha pasado absolutamente nada durante estos meses.

El presidente de la Generalidad de Cataluña, acompañado por su consejero de interior, llama a la unidad de las fuerzas políticas contra el terrorismo, cuando no se han dedicado a otra cosa durate todo este tiempo que a dividir a los españoles. Pero esa no fue su mejor frase, sino la siguiente, que copio literalmente y con enlace porque es de las épicas:

'Nuestra democracia y el Estado de Derecho, que permiten la libre expresión de todas las ideas, no se dejarán intimidar por el terrorismo'

Nada más lejos de la realidad. Nuestra democracia y Estado de Derecho (sic) se dejarán intimidar por cualquier cosa que le vendan, como ya lo ha hecho en el pasado. La respuesta que dimos los españoles en las pasadas elecciones generales, celebradas tres días después de los brutales atentados del 11 de marzo de 2004, fue algo gravísimo. Más allá del cambio inesperado de gobierno, lo preocupante fue el mensaje lanzado, y es que desde entonces los terroristas saben que a más brutalidad, a más muertos y a más situaciones límites son más las posibilidades que tienen de vencer y de lograr sus propósitos. Al menos en España. Afortunadamente en otros países los acontecimientos no se desarrollaron de la misma manera. Pero no sólo por aquellos infaustos días de Marzo de 2004, sino por todo lo que vino después.

El Ministro del Interior nos contaba igualmente que todo apuntaba al fin del alto el fuego permanente. Aguda observación, desde luego. Pero lo que sobresalió por su parte fue la sorpresa porque los terroristas no habían hecho ningún comunicado donde declararan rota dicha tregua, algo normal en otras ocasiones, por lo visto. Los terroristas son terroristas, señor Ministro. Como, sinceramente, no creo que el señor Ministro sea estúpido, más bien todo lo contrario, consideraré que simplemente estaba tomando el pelo a los españoles. También se ha escuchado en el día de hoy que los terroristas no podrán con el ansia de paz de la sociedad; ojo, no con la sociedad española, sino con su ansia infinita de paz. Desde el Gobierno regional de la Comunidad Vasca se llama a que no se dé por concluido el mal llamado proceso. Y, finalmente, la comparecencia del Presidente, que merece un artículo aparte.

Se nos ha intentado vender durante estos meses la idea de que los etarras eran unas personitas muy buenas y bondadosas, para, así de repente, decir todo lo contrario y, en muchas ocasiones, recuperar antiguos discursos. Es todo un gran circo de la mentira y de la propaganda.

Y por cierto, la pregunta eterna, ¿desde cuándo un partido ilegal puede dar ruedas de prensa? ¿Se puede igualmente hablar de esa manera, con datos de primera mano y no pertenecer a una banda terrorista? ¿Y el famoso Estado de Derecho del que nos ha hablado hoy el Presidente del gobierno catalán? Como he leído en un comentario hecho en otro blog, España debe de ser el único país donde una banda terrorista comete un atentado criminal por la mañana y por la tarde nos cuenta sus impresiones en rueda de prensa.

Atentado en Madrid (II): los antecedentes

Me sorprende cómo se ha dado la noticia. Uno ve las noticias en televisión y no sale de su asombro. "La tregua ha terminado, el alto el fuego permanente llega a su fin". Los medios más próximos al actual gobierno intentan apaciguar el temporal sugiriendo que el atentado no ha sido obra de ETA, sino de una escisión.

La realidad es que nunca ha habido tregua, ni alto el fuego permanente. Afortunadamente hay algunos que siempre lo hemos dicho, pese a las críticas. Es todo un juego de palabras y pura propaganda totalitaria. Durante estos meses de supuestra tregua se han producido inumerables acciones de terrorismo callejero, quema de autobuses, robo de coches, robo de pistolas, han aparecido dos zulos con armamento, se ha intentado quemar vivo a dos policías, se ha destruido un negocio de un concejal navarro, se ha secuestrado a punta de pistola a una conductora para forzarla a ayudar en una huida de la policía francesa, se han colocado dos bombas en vías de tren en Navarra y así, innumebrables acciones más. Realmente esto es un problema de quien se lo haya querido creer, consciente o inconscientemente, porque ante tal enumeración, poco creo que se pueda decir.

De pronto se nos ha intentado vender la idea de que los terroristas eran buenos, de que eran hombres de paz y de que la sociedad española tenía, al igual que su presidente, un ansia infinita de paz. Se ha criticado brutalmente a todo aquel que no ha querido seguir estos preceptos, llegándolos a culparlos de las posibles consecuencias. Pero ahora muchos se rasgan las vestuduras y lo único cierto es que los terroristas son lo que son, ellos no han dejado de estar en su papel, matando, extorsionando y chantajeando.

Se ha jugado con el lenguaje, con las verificaciones, con lo permanente. Nivel sumo de vacío en los discursos y en las palabras. El Gobierno ha amenazado con consecuencias tras el robo de pistolas en Francia y ha llevado el asunto al Parlamento Europeo donde, por cierto, los socialistas europeos se retrataron.

Es decir, que de tregua, nada de nada. Y de propaganda, todo de todo.

Atentado en Madrid (I): los hechos, las víctimas


En el día de hoy los terroristas de ETA han atentado nuevamente en el Aeropuerto de Madrid-Barajas, en la nueva termina T4, la principal entrada a nuestro país. Una furgoneta bomba cargada con unos 200 kg de explosivos hacía explosión hacia las 9 de la mañana. En estos momentos, más de 12 horas después, dos personas de nacionalidad ecuatoriana siguen desaparecidas. La explosión se produjo en un edificio de aparcamientos y destruyó por completo tres de sus cuatro plantas. Otras 19 personas han resultado heridas, habiendo sido atentidas en hospitales de campaña instalados en el mismo aeropuerto y en hospitales de la ciudad de Madrid. Aunque menos grave, millares de personas se han visto afectadas por el caos creado en el aeropuerto, suspendiéndose vuelos durante la mañana y sufriendo retrasos por la tarde.

Lo primero, como siempre, es solidarizarse con las víctimas de este brutal atentado, y darles todo nuestro apoyo.

martes, 17 de octubre de 2006

Zapatero, la negociación y la ley

El señor Presidente quiere negociar con los terroristas. De hecho, está en ello. Es legal, tiene poder para eso, aunque no sea legítimo. Me explico. En el programa electoral de Zapatero, cuando se presentó a las elecciones generales de 2004, no se citaba para nada el diálogo con los asesinos etarras. Supuestamente este señor ganó las elecciones porque, gracias a su programa electoral, se ganó la confianza de la mayoría de los españoles. Él siempre dijo que la política antiterrorista no iba a cambiar, y quedó retratado alguna que otra vez. Ahora, desde el poder, es legal lo que está haciendo, no hay nada que objetar, pero eso no impide que se haya convertido en un mentiroso. Allá cada cual con sus principios morales.

Pero no quería tratar sobre eso. Hoy quería hablar de la legalidad. Hoy por hoy, con la ley en la mano, Batasuna es una organización terrorista e ilegal. No sé nada de leyes, pero quien se reúna con ella y no dé cuenta de dichas reuniones a las supuestas autoridades, para que actúen de la manera más apropiada para detener y poner a disposición judicial a estos individuos, estaría incumpliendo la ley y colaborando con una organización terrorista e ilegal.

La pregunta es, ¿por qué el señor Presidente no cambia la ley? Es fácil, tiene apoyo parlamentario. Legalice a los batasunos y haga lo posible para que salgan de la lista de organizaciones terroristas. Sea usted respetuoso con la ley, que es usted el Presidente, señor Rodríguez. Explique a lo que quede de sociedad española que estos entes son legales y no son terorristas. Véndaselo como usted crea conveniente, muchos españoles le apoyarán y aplaudirán, independientemente de lo que ellos hayan defendido en tiempos no muy lejanos.

Legalízelos y, entonces, siéntese en una mesa con ellos. Se evitaría usted esta situación curiosa.

domingo, 1 de octubre de 2006

Los peligros de la hemeroteca

Hoy, día de multitudinaria manifestación de las víctimas del terrorismo en Sevilla, viene muy bien recordar lo que se emitía en el pasado. Ahí tienen a nuestro Presidente cuando era aún jefe de la oposición. El vídeo se comenta por sí solo.



Por cierto, Alfredo Sánchez Monteseirín, alcalde de Sevilla y Presidente de la Fundación Jiménez Becerril, en recuerdo al concejal del PP de Sevilla y de su esposa asesinados por ETA, no ha estado presente en la manifestación, no ha estado con las víctimas. Como de costumbre, yo defiendo el derecho de don Alfredo a ir donde él considere más conveniente y a defender lo que le parezca oportuno. Pero que sea consecuente. Que diga claramente que él no está con las víctimas, que quiere dialogar con los asesinos. Y por supuesto, que dimita como presidente de la Fundación.

viernes, 21 de julio de 2006

Por qué los socialistas van a ceder hasta el final a los terroristas

Porque los etarras los tienen cogidos por donde usted mismo está pensando, sí señor. Gente que lleva matando y extorsionando más de 30 años no es tonta...

Está claro que, de conseguir los etarras algo, será con un gobierno socialista. Sin embargo, nuestro actual gobierno se ha comprometido innecesariamente. Ya no tiene vuelta atrás, tienen que ceder en todo lo que le pidan los terroristas, lo que nos llevará a la independencia posterior de la Comunidad Vasca y la consiguiente dictadura comunista en aquella zona.

Los terroristas tienen las de ganar ya que, vista la situación española y nuestras reacciones, sólo tienen que cometer y reconocer un atentado de grandes y bestiales proporciones en las proximidades de unas elecciones generales. O bien, indicar que ellos participaron en el 11 M. Todo esto se produciría en el caso de que los terroristas no consiguieran íntegramente sus propósitos, a no ser que alguien bastante iluso o ilusa se crea que han estado matando más de 30 años para al final no conseguir nada y que ahora van a caer rendidos ante la mirada y sonrisa joker de ZP. Siendo así, caería inmediatamente el gobierno de Zapatero. Y el Presidente lo sabe. Por eso va a ceder. Está jugando al todo o nada, teniendo en cuenta la posterior venta del acuerdo.

En el caso de ruptura a los etarras les da igual estar frente a un gobierno socialista o popular, incluso creo que preferirían uno popular, dada la (baja) consideración que las leyes y el Estado de Derecho merecen a los socialistas, y es que estos les montarían otro GAL como respuesta. Sólo tendrían que esperar al próximo gobierno socialista, encabezado por gentes distintas a las de ahora. Y volver a empezar, ellos no tienen prisa. De hecho, una de sus tácticas es provocar el aburrimiento en la sociedad.

¿Tenemos que ser pesimistas entonces? Sinceramente, no lo sé. Se aceptan sugerencias y respuestas.

lunes, 26 de junio de 2006

El ansia infinita de paz

No cabe ninguna duda del arrepentimiento de los etarras y de su ansia por llegar a la paz. Tanto o más que la de nuestro amado líder cósmico. Sólo hay que ver su actuación en los juzgados de la Audiencia Nacional.

Paz, paz, paz. Y quien diga o piense lo contrario realmente lo que quiere es que vuelvan a matar, Y de paso, es un fascista, faltaría plus.

PD: Inicialmente había una foto de uno de estos angelitos en el artículo, pero al verlo publicado me entraron ganas de vomitar. Así que la he quitado.

miércoles, 24 de mayo de 2006

La verificación

Es la palabra de moda, verificar. Yo me vuelvo un poco ingenuo e iluso pero, ¿qué es verificar? ¿qué se verifica? ¿quién verifica?

Si hay atentados, si hay terrorismo callejero, si hay extorsión, el verificador oficial hace como si nada pasara y verifica que el supuesto y mal llamado alto el fuego es verídico. Es el verificador del Gobierno y, por lo tanto, dice lo que le ordena este. Así de simple.

¿No os produce todo esto una tremenda sensación de asco y desprecio, como a mí? E incluso apatía...

Pues eso, que ya regresé de frías y lejanas tierras. Si queréis cotillear algo, hay algunas fotillos en mis meditaciones cuadrupolares (nunca un nombre fue tan adecuado para la situación)