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viernes, 31 de agosto de 2007

Dejo de ser alemán. El robo institucional germánico


Tal y como lo oyen. Desde hoy yo, que sentía admiración por este país, renuncio totalmente a él. Me siento profundamente estafado y timado. La razón: acabo de recibir mi primer sueldo alemán, que también es mi primer sueldo como doctor. De lo que tenía que haber percibido, una cantidad interesante aunque no desorbitada, razón por la cual vine a trabajar aquí, el Estado Alemán se ha quedado con el 44 %. O dicho de otra forma, el Gobierno Alemán me roba casi la mitad del dinero que gano. Lunes, martes y parte del miércoles trabajo para el Gobierno (gratis), y el resto de la semana laboral, para mí. Hay varias cosas curiosas, que nuestro amigo René me ha ayudado a entender, y que paso a contarles:

1. Si no estás casado y no tienes hijos el robo en Alemania es aún mayor. Incluso creo haber escuchado que si con 33 años sigues sin tener hijos, la cantidad a pagar es aún mayor. En mi caso, que estoy en la peor situación posible, la retención normal de impuestos (Lohnsteuer) está en torno al 22 %.

2. Tengo que pagar un impuesto de solidaridad con los estados de la antigua Alemania del Este, que en mi caso equivale al 1,2 %. Lo curioso es que yo vivo en el Este. Es una solidaridad conmigo mismo que se esfuma en algún lugar desconocido.

3. Las cotizaciones a la seguridad social (suma de seguro de salud, seguro de pensiones, seguro de desempleo y seguro para que me cuiden cuando sea mayor) suponen aproximadamente el otro 22 % de las retenciones. Las cantidades son tremendas, más aún cuando, además, la empresa que te paga asume otra parte similar de pagos. Haciendo cálculos con simulaciones de planes de pensiones privados, con la suma de lo que pago yo y paga mi empresa en concepto de seguro de jubilación desde hoy hasta que me jubile, el día en que me retire habría acumulado un capital de 3.250.000 euros. Además, el seguro médico me cuesta 10 veces más de lo que pagaría por un seguro médico privado en España. Y encima, cada tres meses aquí en Alemania hay que pagar las visitas al médico. ¿Dónde va tanto dinero? ¿Qué hacen con él? Yo supongo que tras trabajar unos tres años aquí, que es lo previsto, no voy a tener ningún tipo de pensión alemana ni nada similar.

La cuestión es que no creo que casi nada de ese dinero repercuta en mí, es decir, tenga más servicios y ayudas públicas, sobre lo cual, como seguramente conocerá quien sea lector de mis blogs, pienso que no es más que otro gran timo socialista (quitarte el dinero para aparentar ser generoso y dártelo después). Pero aún así, no creo que reciba ayudas cuando tenga hijos (si llega finalmente ese momento), no recibo ninguna ayuda por temas de vivienda y no creo que cobre ni pensión ni desempleo alemán. En cierta medida me siento como un extranjero que ha decidido venir a trabajar a un país, aportándole riqueza y dedicándole esfuerzo y trabajo, al que el gobierno de dicho país en el que vive saquea y exprime todo lo que puede para luego no darle nada a cambio. Y mi vida aquí no supone más gastos que en España, es decir, esa abismal diferencia de dinero recaudado no sé dónde va. Yo opino que hay que pagar impuestos para tener algunos servicios y para ayudar a los que no pueden valerse por sí mismos, pero una cosa es pagar impuestos y otra cosa es que te quiten la mitad de lo que ganas honradamente con sumo trabajo y esfuerzo.

Pues esa es la situación. Sï, he mejorado al venir a Alemania, pero también hay que tener en cuenta que mi cualificación actual es mucho mejor que la que tenía en España. Y considerando que aquí tengo que pagar el alquiler de la casa y que la cesta de la compra es algo más cara, impuestos indirectos incluidos, la situación no es que haya mejorado especialmente. Y eso también se verá reflejado en la economía alemana, ya que, evidentemente, yo no voy a gastar tanto aquí. Por ejemplo, el coche que pretendía comprarme se quedará en el concesionario correspondiente, no viajaré tan a menudo a España, no saldré tanto a comer fuera etc. Ya tengo suficientes gastos.

Para terminar, propongo el cambio de nombre del país, ya que el de República Socialista Soviética de Alemania es mucho más adecuado. Ah, y en cuanto vuelva a mi casa en España, procederé a quitar y posiblemente quemar la bandera alemana que cuelga de mi salón. Al final resulta que en España vamos a ser liberales...

lunes, 30 de julio de 2007

Las compañías de seguros

En España, dentro de la mediocridad y eso de engañar al prójimo, hay dos tipos de compañías dentro de una guerra encarnizada por ver cuál de las dos es más sinvergüenza: las telefónicas y las compañías de seguros. La verdad es que no sé por cuál de ellas decantarme, porque de ambas se puede decir de todo. Palabras como ladrones, mentirosos y estafadores están a la orden del día cuando se habla de las compañías de seguros, en especial los seguros de coches. Si no, lean el siguiente artículo de El Mundo, de donde se puede destacar lo siguente:

  • Intentos de sustitutución de las piezas dañadas por otras más baratas o no homologadas.
  • Olvidar algunas operaciones necesarias para la reparación, como no desmontar una pieza, que permitiría un arreglo total del desperfecto, realizando puro maquillaje.
  • Agotar los plazos para enviar a los peritos, que la ley ha establecido en 40 días. El taller se ve entonces presionado por la compañía se seguros y por el cliente, que quiere que la reparación se haga lo antes posible, para recuperar su vehículo.
  • Peritos no imparciales, designados por las propias compañias.
  • No existencia de ningún organismo que defienda al usuario de las aseguradoras. La Dirección General de Seguros remite a los reclamantes a los departamentos de defensa del cliente de las propias aseguradoras».
Y, en resumen:

«Estas compañías son como el sindicato vertical franquista, arte y parte. Además son ellas las que se quedan con el beneficio, mientras los talleres se arruinan y el cliente sufre las consecuencias».

Aparte de lo que se puede leer en ese reportaje, que es de traca, seguro que cada uno de nosotros tiene algo que contar respecto a las aseguradoras. Seis meses me costó que Mutual Flequera de Cataluña me sustituyera la radio del coche que me habían robado y repararan los desperfectos del salpicadero allá por el año 2005. Seis meses de llamadas inútiles, de discusiones subidas de tono en las que me colgaban el teléfono y de sufrimientos innecesarios.

Frente a los abusos de las empresas cuyo objetivo principal es estafar al cliente, y ante la pasividad de las leyes y autiridades españolas, sólo queda denunciar, y creo que internet es uno de los mejores foros de los que se puede disponer.