
Una de las cosas que uno escucha más a la supuesta gente de progreso es su supuesta defensa de una "educación pública y de calidad." Vaya usted donde vaya, y durante toda la historia conocida, siempre les escuchará repetir la misma idea hasta la saciedad. No es este, sin embargo, el tema de hoy, nada en principio tengo yo contra ese concepto. El objetivo de estas líneas no es otro que destacar y recordar que estos socialistos, como su propio nombre indica, hacen honor a la segunda parte de su nombre, aunque habrá quien diga que presentan una faz compuesta mayormente por cierto material de construcción. Lean si no las respuestas del Presidente de la Generalidad de Cataluña en un programa de televisión emitido en el día de ayer, en el que lo reunieron con ciudadanos normales y corrientes que le hicieron distintas preguntas, como por ejemplo:
"Es una opción personal", respondió Montilla.
Y no sólo eso, sino que observen un pasaje de un programa similar, en este caso con el Presidente de la Junta de Andalucía como invitado, también socialista él, el inefable Chaves:
Aquí, entre las cabezas pensantes (o no) del socialismo ibérico, el que más y el que menos manda a sus niños a estudiar a colegios privados o al extranjero. No me parece mal, faltaría más, pero eso de decir y defender una cosa y hacer lo contrario, atendiendo a opciones personales (traducido del montillesco: "yo sí tengo capacidad de elección, viva la libertad pues, pero el resto del mundo que se aguante con lo que le damos, ¡hombre ya!") queda un poco feo, ¿no creen ustedes? Nada nuevo, me dirán, pero nunca está mal recordarlo de vez en cuando...




