jueves, 13 de septiembre de 2007

Lo que se veía venir


Leo en un periódico local que el día de ayer el tráfico en Sevilla fue algo más caótico que de costumbre:


Uno de los últimos inventos de la corporación municipal encaminados a dar por saco a todos aquellos que no tengan coche oficial es el de un tranvía que une dos partes muy cercanas del centro de la ciudad, trayecto que se puede hacer andando en menos de 10 minutos. Durante estos días parece que está en pruebas y ayer se pudo comprobar el efecto de tal artilugio en la circulación: en lugar de mejorarla, la empeora, y eso que hay situaciones difíciles de empeorar. En su recorrido cruza con unas de las arterias principales del tráfico que rodea al centro, y como pueden leer en la noticia, en cuando hay una densidad de tráfico importante hay coches que se quedan bloqueados y ocupan el espacio por el que debe pasar el tranvía, por lo que ni pasa este ni terminan pasando los coches. Por no hablar del poco espacio que queda para peatones en la recientemente peatonal Avenida de la (difunta) Constitución, pero ese es otro tema.

Avenida de la Constitución, Sevilla

Un tranvía es un medio útil para conectar el extrarradio de las ciudades o localidades aledañas con puntos cercanos al centro, pasando por avenidas anchas donde entorpezcan lo menos posible el normal discurso de la circulación (véase la siguiente foto). Pienso ahora en las líneas recientemente inauguradas en Madrid, que conectan, por ejemplo, Boadilla del Monte con Ciudad Jardín, al suroeste de la capital, desde donde se accede fácilmente a la red de metro. Pero un tranvía en el centro de una ciudad, y más en una ciudad como Sevilla, con calles estrechas y curvas no es útil para nada, y no tiene otro objetivo aparte del de hacerse la foto. Y más aún que espera a los sevillanos cuando este cacharro esté en pleno rendimiento...

2 comentarios:

El Cerrajero dijo...

Creo que no soy el único que piensa que la obsesión giliprogre de llenar los centros de las ciudades con tranvías es algo absurdo ^_^

Señor Pato dijo...

Pues no es precisamente el de Colonia Jardín con Boadilla el mejor ejemplo. Transporte más lento no he tenido ocasión de probar aún. En bus se tarda de media un 30% menos en hacer el mismo recorrido. Además, se ha tirado muchísimo tiempo "en pruebas" porque en las curvas los trenes volcaban. Resultado: usuarios, los justos...